La razón de celebrar el día del padre
Desde pequeño me inculcaron festejar cada uno de los acontecimientos importantes que se suscitan durante el año. Desde cumpleaños, aniversario de bodas, graduaciones y días festivos, entre otros.
Recuerdo bien que “el día del padre” era un día que menos importancia se le daba, un día tan normal como cualquier otro. Quizás se debió a que mi madre ha sido siempre más reservada en cuanto a demostrar sus sentimientos hacia sus allegados y el festejo hacia mi padre no fue más que un “feliz día papi”.
Crecimiento
A medida que fui creciendo logré adquirir más conocimiento y aprendí a sacarle el máximo provecho a las convivencias con mi padre, pero sobre todo, comprendí a respetarlo, quererlo, amarlo y respetarlo.
Con otra visión
Definitivamente desde el 20 de noviembre del 2004 cuando confirmé que sería papá y desde el 15 de julio del 2005 cuando vi nacer a mi hija, recibirla al salir del vientre de su mami y cortar el cordón umbilical, mi vida cambió.

Año nuevo = vida nueva, una frase muy peculiar y utilizada por multitudes y que en este 2011 que aún se encuentra en pañales, la aplicaré con total propiedad a mi sentir y visión de vida.
Tu belleza a flor de piel se muestra ante mis pupilas cuando te observo por doquier. Ellas mismas quedan inundadas cuando se me aguan por no poder visualizar ni siquiera tu silueta.
Hace pocos días en este mes de octubre, mi hija participó en los actos de clausura del ciclo escolar 2009. Ella, junto a su maestra, compañeros y compañeras, realizaron un baile diverso, representando a su aula y/o grado.
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